LUPE SINO
Y era lo normal verla en la plaza,
que estubiese en el tendido en sombra
se la nombra, se la ve, se la emplaza
a ser jardin, petalo, a ser alfombra.
Y la España de la brillantina
que despunta en la compostura
de la usura de el caldo de gallina
del desarme de nuestra cultura.
Esa España de caldo usurero
reprime entre gritos, en Linares
el dolor que quiso imprimir Islero.
Y para comenzar en estos cantares
el calor del cariño verdadero
Doña Lupe, el se ha quedado en Linares.
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